Cada domingo, cuando bajo al kiosko Alvarito de Gondomar a comprar el periódico, me arrepiento de no llevar la cámara de fotos conmigo. Hoy, aprovechando que ha estado lloviendo lo que no he visto llover en mi vida y que el sol empezaba a asomar no he querido arrepentirme, y he cogido la mochila con todo el material, por si una vez más me cruzaba con ese aldeano tan curioso que siempre espera que pase el tiempo en la parada de autobús, o esos paisanos tan simpáticos en tractor se aparecían en mi camino… Como ninguno de mis vecinos ha aparecido a mi cita fotográfica, he intentado sumergirme en los bosques del río Morgadans para ver de donde viene y a donde va.
Pero mi aventura se ha visto frustrada a los 100 metros de dejar el coche. Claro, ya lo dicen, para hacer senderismo hay que llevar el material adecuado, y no era mi caso. He vuelto a casa conduciendo descalzo y con solo dos fotos en la cámara. Una, la podríamos considerar “la foto” de la jornada, y la otra “el making of”. ¿Demasiado parecidas? Otro día lo vuelvo a intentar, os lo prometo.


pd: este post lo publico con los pies descalzos pegados a la chimenea…











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