A menudo hablo con alumnos míos y debatimos sobre la dificultad de elegir bien la carrera universitaria y si son realmente necesarias. Creo que hay carreras que no se deberían estudiar, y seguramente “fotografía” sería una de ellas.
Buscando entre fotos de conciertos me he encontrado con esta, que no la tenía etiquetada con ninguna estrellita que la eleve a la calidad de buena foto, ni de excelente, ni siquiera de foto nostálgica. Simplemente era una foto más de concierto, de las que tengo almacenadas como puro archivo personal. Pero una razón que se llama “centro de interés“, en este caso seguramente por cuestiones cromáticas y formales, me ha llevado a fijarme en ese personaje que está en la esquina inferior derecha. Alguno podría pensar que el chaval está aburrido o que todos los demás están un poco alterados de más con el concierto al que asistimos. Pero hay un pequeño detalle que le delata. La camiseta azul que hace que llame la atención no es sino la camiseta con la portada del último disco del grupo que actúa, lo que demuestra que sí, que efectivamente está ahí por devoción. Pero no quiero hacer un análisis formal de la imagen, lo cual sería aburrido. La cuestión es que el personaje está entusiasmado con esa camarita digital, de las compactas, de las que te sacan casi todas las fotos de conciertos movidas a no ser que dispares un flashazo para intentar competir con los miles de watios de luz que seguramente desbordan el escenario.
El personaje del que os hablo y por lo que me ha llamado la atención la fotografía, no es más que mi amigo Ignasi Arauz, un estudiante de turismo (en el momento en que hice la foto), apasionado por la música, que ha estado luchando por hacerse con mejor material técnico que el que sostiene en sus manos en esta imagen del verano de 2007. Y lo ha conseguido. Poco a poco ha ido ahorrando para comprar un equipo un poco mejor, tampoco excesivo, pero el suficiente para hacer las fotos de la calidad de un profesional. Ignasi no puede ir a más conciertos porque no le llegan las horas, no porque no quiera o no pueda. Podría ser que un sábado le veáis en tres conciertos seguidos en tres puntos distintos de la ciudad. Su pasión es frenética. Solo hay que ver la actividad de su blog: en 2009 añadió 16 entradas, en lo que va de año ya lleva 29.
Soy fan de Ignasi y de sus fotos, porque cada vez que las veo le recuerdo como en la imagen que os estoy mostrando: apasionado, con ilusión por mejorar, por aprender, por conocer a los miembros del grupo, por diseñar la portada de su disco, de hacerles las fotos de promo… Y eso, amigos, es lo importante para mí. La pasión por las pequeñas cosas, independientemente de que hayas estudiado turismo, empresariales, medicina o comunicación. Porque ser fotógrafo no es cuestión de estudios, es cuestión de aprendizaje, de esfuerzo, de ser un cabezota, un luchador, un perfeccionista. Y mi amigo, Ignasi, ya es fotógrafo. Verle, me hace sentir que no estoy solo.












Realmente no sé muy bien que decir, descubrí, esta pequeña parte de tu mundo ayer y estoy totalmente enganchada, no puedo parar. Quería decir algo, no sabía muy bien qué, pero en este post no he podido resistirme. Coincido totalmente contigo. Esta locura de mundo sin pasión no sería nada.
Gracias por todo lo que compartes con nosotros.
Un abrazo desde Boiro (A Coruña).
hola beatriz, gracias por tus palabras. espero que no intentes devorar todos mis blogs de una sola tirada!
un abrazo.