Tenemos concierto en Igualada, y coincide con uno de los encuentros más importantes del mundo de globos aerostáticos. Según lo planificado, voy a hacer una sesión de fotos a ELS PETS subiendo en globo. Con eso del título del disco la foto puede ser un 10. Por lo pronto Joan ya se ha rajado, así que quedamos que él aguantará la cuerda mientras los demás suben a la cestita.
Hay una gran fiesta, con batucada incluida y durante la tarde charlamos, nos hacemos fotos y tocamos un poco los tambores.
Los globos empiezan a llenare de aire y el espectáculo está servido. Empiezan a volar y los músicos lo deciden, ninguno subirá al globo. Demasiados riesgos a dos horas de un concierto, seguramente multitudinario. Los planes cambian y se rehacen rápidamente. Raquel, Marc y yo subiremos al último globo, al más grande, al de uno de los hombres que cruzó África en globo hace más de 20 años, al de un absoluto profesional.
La salida es rápida y brusca, pero rápidamente se hace el silencio infinito en lo alto del cielo. Abajo queda el escenario donde en 4 horas tengo que estar haciendo visuales.
El vuelo va a durar media hora y el piloto nos advierte que el aterrizaje va a ser violento. Las condiciones del tiempo han sido demasiado justas durante todo el día y hemos volado al límite. Nos cogemos a todo lo que podemos, guardamos las cámaras y el miedo. El globo empieza a bajar rápido, demasiado rápido y…. un , dos, tres…. golpe contra el suelo! zam! y arriba otra vez… un, dos, tres y otro golpe contra el suelo. Entre rocas deslizando, gritos, el viento y el fuego oigo a Raquel gritando por su pié. No puedo a penas sostenerme en pie porque la cesta está del revés y vamos derrapando así que poco puedo ayudar. En cuanto paramos me introduzco debajo de la cesta entre los pies de los 7 que hemos subido. Hay una orgía de piernas y pies, y al fondo, allí al fondo ha quedado el dedo gordo de Raquel, debajo de una de las bombonas de gas que ha saltado en uno de los intentos de aterrizaje y ha tenido la mala suerte de volverle a caer encima, atrapándole el pié.
Todo queda en un susto, con ambulancias, hospital y todo incluido. Pronto empiezan a sonar los violines… el concierto va a empezar y pienso: “¿qué hubiera pasado si los músicos hubieran ido en ese globo?”
Lluís dedicará “com anar al cel i tornar” a Raquel que descansa en la furgoneta…