Quería haber titulado el post “Peluquerías 2.0″ pero creo que nadie hubiese entendido que “Perrito” ha encontrado un hogar.
Hace unos días os presenté a “Perrito“, que al final, voy a reconocerlo, le bautizamos como “Mago“. Raquel lo encontró a unos kilómetros de casa, y después de recorrer varias perreras y ver el estado en el que se encontraban los canes no se atrevió a dejarlo allí. Así que ha estado con nosotros algunos días.
Puse un post en este blog y utilicé las redes sociales para buscarle una casa pero no hubo resultados positivos. En cambio, a Raquel se le ocurrió comentarlo en la peluquería y en dos días apareció la familia perfecta para Mago. Esto me ha hecho pensar algunas cosas. La primera es que las redes sociales, como ya sabemos, están muy bien para el “Me gusta” y el “Qué bueno encontrarte por aquí, no nos vemos desde el Instituto!!” pero para las cosas serias sigue funcionando el mundo real. De echo la peluquería como espacio público es la precursora de las redes sociales, ¿no? Allí uno entraba y se encontraba con la misma gente, que charlaba de las cosas banales, ojeaban el “Lecturas” y el “Pronto” y opinaban sobre cosas de la vida y decían “Me gusta” o “Ya no me gusta” cuando uno le enseñaba al otro la ropa de Marta Chavarri en la última fiesta. Ahora entramos en la peluquería y mientras esperamos turno enchufamos el Iphone y nos conectamos a Internet para saber si nuestra fotografía ha recibido valoraciones positivas o la gente está más preocupada de lo que diga el pulpo Paul.
Resumiendo, y lo que me importa realmente es que Mago nos ha dejado y Nanook se ha despedido de él durante una hora de caricias en el jardín. Suerte “Perrito”…























